Un vistazo rápido al estado actual del libro digital

La situación del ebook en España parece un poco revuelta. Los editores y libreros parecen empeñarse en proteger al papel (aunque no está nada claro que esté amenazado) manteniendo por un lado un precio del libro digital muy cercano al precio en papel y por otro queriendo mantener el canal de venta de librerías también para el libro electrónico. Así al menos parece desprenderse de la presentación esta semana de Libranda, una plataforma que se ha presentando ahora pero para empezar en Julio (Aunque con solo 2000 libros) y realmente proponerse empezar con fuerza (ya veremos) en Septiembre. Pero lo realmente curioso es que las tiendas (porque no las quieren llamar librerías, vete tú a suponer por qué,) que venderán los títulos de Libranda (porque Libranda en el fondo es una distribuidora y no va a vender directamente al lector) son las que ya vendían libros electrónicos en la mayoría de los casos e incluso las que se supone son plataformas competencia de libranda, como leqtor, edi.cat o la propia todoebook (Publidisa) que es la que alimentaba de libros electrónicos a muchas de las tiendas (El corteinglés, Casa del Libro, Abac) que ahora también aparecen como tiendas de Libranda. Con lo cual parece que no hay mucho avance, salvo que en teoría ahora sí vamos a tener best-sellers en formato digital (o al menos libros de las grandes editoriales, por lo pronto 2000 títulos, que darán para alimentar a algún que otro lector ávido). En cualquier caso, y a pesar de las críticas que se le puede hacer, Libranda es un paso adelante (aunque algunos creen que es más un paso en falso).

Por su parte, los autores proponen un contrato de edición digital que ha sorprendido a muchos por lo exagerado de alguno de sus planteamientos, suponemos y queremos creer que con la intención de negociarlo con los editores y llegar a una versión más lógica para todos, algo así como la negociación Sindicatos-Patronal que no llegan a un acuerdo para permitir que luego llegue el sastre (gobierno) cortando, aunque en este caso el sastre, que quizá fuera el lector, no acaba de aparecer del todo en escena. En cualquier caso la propuesta de contrato ahí está y ya veremos si se usa o no.

Por otro lado, los agentes literarios, propietarios de muchos deseados derechos, parece que siguen esperando mejores momentos, o al menos eso dice algún editor que les echa la culpa de que los libros digitales no acaben de despegar. Y por su parte algún fabricante de lectores electrónicos ha tenido que suspender pagos, quizá asustados porque un aparatito que no es un libro electrónico (o sí, todo depende de si por libro electrónico entendemos los que utilizan tecnología de tinta digital o simplemente los que se pueden usar para leer contenidos) dicen que va a ser, paradójicamente, el libro electrónico preferido por los lectores, lo cual no me extraña porque fruto de un marketing descomunal la gente está loca por comprar un aparato caro que no hace gran cosa pero es muy bonito y que dicen que también salvará a la prensa, cuando a la prensa si la salva algo sería que recuperase la credibilidad, la puesta en duda de la información , la investigación, el rigor, la independencia.., etc. etc. todas esas cosas que se dan por hecho en la prensa y que no se suelen ver por ningún lado. Y por cierto el aparatito en cuestión como supondrán es el iPad.

Ante todo esto uno se pregunta si en el tema del libro electrónico no sucederá como contaba Pedro en Jesucristo Superstar y es que “Todo ha sido un sueño”, lo cual (lo siento) por asociación de ideas me lleva a Tedy Bautista y a la SGAE, y en un paso más a CEDRO que últimamente parece empeñarse en seguir los pasos de la SGAE con la excusa de que ahora la piratería sí amenaza al libro (y dan cifras grandilocuentes, basándose en que todo libro que uno coge gratis en la red lo acabaría comprando de no encontrarlo “pirateado”, o sea que todo lo que uno coge porque es gratis, si no fuera gratis lo pagaría al precio que ellos fijaran, aunque ellos dicen que en su calculo usan un algoritmo para hacer un cálculo real) , y en una reciente charla en la Feria del libro, la Asociación de Editores, Cedro, un representante de los escritores (Andrés Trapiello) y un tal Aldo Olcese al que confieso mi ignorancia, no conocía hasta ahora, se empeñaron en demostrarnos que el mundo se va a acabar… porque los piratas son delincuentes, manos derechas del doctor No que quieren hacerse con el mundo entero.. y en una versión de guerra preventiva tenemos que derrotar con todas las armas a nuestro alcance (aunque para ello haya que renuncia a algún que otro derecho fundamental) , porque van a acabar con la cultura, aunque el propio Olcese confiesa que al que se piratea es a Harry Potter y no a Schopenhauer (no recuerdo realmente qué filosofo o gran escritor mencionó, pero para el caso es lo mismo). Por cierto que el tal Olcese que resulta ser un empresario de éxito, preside (supongo que por alguna relación lógica que no he tenido tiempo ni ganas de investigar) la coalición de creadores (ah, ya entiendo, es que el nombre completo es “coalización de creadores e INDUSTRIAS de contenidos culturales” pero la segunda parte se suele omitir) , que son interlocutores con el Gobierno para la tenebrosa Ley de Economía Sostenible con la que nadie está contento y que quizá lo mismo ni se aprueba pero que de momento nos amenaza a todos, aunque tampoco hace falta, porque a pesar de que según Olcese la ley española es superpermisiva con los mal llamados piratas, resulta que cada x tiempo meten alguno en la cárcel (al menos unas horas o días, para que aprenda) a pesar de saber que después el juez dirá por enésima vez que no han cometido ningún delito, lo cual demuestra que la policía o el fiscal o alguien mete la pata continuamente o participan de una campaña de miedo que no parece muy propia de un estado democrático.

Conclusión, que desde que tengo mi Sony Reader leo más… en papel.

Felices lecturas.

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De piratas y filo-embusteros. En apoyo a nuestros compañeros de Quimera

La SGAE ha denunciado a la revista cultural Quimera y solicita 9000 € como compensación por haberles llamado “piratas” en un artículo de opinión firmado por Trebor Escargot . Es sorprendente, desde luego, que se denuncie a una revista cultural como Quimera por este motivo -aunque después de lo del Jueves, ya nada nos sorprende demasiado-, pero lo que más me soprende es que la SGAE y sus miembros puedan ofenderse porque alguien les llame piratas. Como ciudadano de este país estoy acostumbrado a ser considerado un pirata por el mero hecho de comprar un cd virgen para grabar en él las fotos de mis hijos, o por el hecho de comprar una impresora para imprimir mis trabajos y corregirlos en papel más adecuadamente. Y no sólo se me considera un pirata, sino que se me juzga y se me condena a pagar por ello… con dinero. Por tanto, no entiendo que nadie pueda ofenderse porque otro le llame “pirata” si todos lo somos y así está reconocido legal e institucionalmente -recuerdo la campaña institucional sobre este tema que desde luego da miedo, pero en un sentido muy distinto al que ellos seguramente pretendían conseguir.

Dado que suponemos que los gestores y miembros de la SGAE compran también alguna vez un cd virgen o tienen impresoras, es evidente que ellos son también considerados piratas. Por tanto que alguien lo escriba en un artículo de opinión no debería ofenderles. Quizá tenga que ver con una censura psicológica que les impide aceptar que lo son y por tanto, y precisamente para no asumir esa certeza, atacan con tanto empeño al resto de piratas, como esos personajes que en novelas y películas acostumbran a ser especialmente violentos con quienes son de una determinada manera, precisamente para no acabar de asumir que ellos también lo son: léase homosexualidad, por ejemplo, porque es el ejemplo que primero se me viene a la cabeza, pero también podían ser judios, negros, etc.-.

Creo que TODOS deberiamos asumir nuestra condición de piratas o de lo contrario -por aquello de “todos putas o todos marícones” que dice el refrán castellano- plantearse de otra forma la gestión de los derechos de autor, para que realmente sea una gestión eficaz y justa, que favorezca a todos los creadores -y no sólo a los que ya son millonarios- y sobre todo que fomente la creación en vez de poner todos los medios para dificultarla a los creadores con menos medios y fortuna, y sobre todo que destierre la culpabilidad a priori y favorezca la difusión libre de la cultura que es lo que más favorece la creación y la gestión real de los derechos de autor.

Porque al fin y al cabo no deja de ser curioso que siempre pidan dinero, incluso cuando se sienten ofendidos, piden dinero, ¿no deberían pedir una rectificación o una disculpa? Si uno cuando le ofenden piden dinero, quizá es que la ofensa es en el bolsillo y no en el corazón. Pero la verdad es que cuando uno más se enfada es cuando le ofenden el bolsillo, si no que se lo digan a los españoles que se ofenden cada vez que les cobran un canón por comprar un cd para grabar las fotos de las vacaciones… aunque quizá sea justo: los monumentos de este país también tienen derechos de autor, ¿o no?

Valentín Pérez