La prensa ni regalada…

Esta semana la prensa es noticia de sí misma. Mucho antes de que empezara esta crisis anunciada, la prensa estaba ya en crisis. Internet primero y los gratuitos después fueron dejando a los medios impresos tradicionales en una mala posición. Ultimamente el grupo PRISA está siendo noticia por su remodelación y por sus deudas, pero ayer lo era un gratuito, METRO, que se ve obligado a cerrar porque son muchos ya los gratuitos y la tarta de la publicidad no da para todos. En estas Sarkozy presentó su plan para salvar a la prensa francesa , que incluye entre otras medidas, que no han llamado tanto la atención, la de regalar suscripciones a los jóvenes. Muchos han cuestionado esta medida porque restará independencia a los medios . ¡Venga ya!, ¿Dar dinero a la prensa le resta independencia? Hace poco Javier Marias denunciaba en Qué Leer la de veces que le han censurado artículos porque se metía con tal o cual anunciante de la publicación en cuestión. Pero bueno, seguramente les reste independencia (o sea, les reste más independencia), pero la cuestión es si la medida es eficaz o no.

En España se lee poca prensa con respecto a otros países, aunque la comparativa es un poco engañosa, porque mientras en países como el Reino Unido en una misma familia se compran varios ejemplares del mismo periódico porque cada lector es muy celoso de su ejemplar y no lo comparte, en España lo compra uno, pero lo leen 20. Pero a lo que iba, si los jóvenes no compran prensa, puede uno pensar que es por su coste (1,10 € en este momento) y por tanto regalar una suscripción puede ser una buena medida para que los jóvenes lean prensa y se aficionen a ella de forma que después paguen de su bolsillo cuando se les acabe la suscripción.

Pero la realidad es distinta, los jóvenes “pasan” en general de la prensa, para informarse prefieren en todo caso internet (yo también, lo confieso) y para muestra un ejemplo lacerante que cualquier empresario del sector debería valorar antes de pedir ayudas. A menudo paso por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y me resulta chocante ver que se apiñan ejemplares de periódicos (y no me refiero a los gratuitos) que nadie coge: Allí EL PAIS, EL MUNDO, ABC son gratuitos y sin embargo no desaparecen. Quizá lleven demasiados, puede ser, pero mientras en los Institutos de Secundaria donde se llevan también ejemplares gratuitos para los profesores, estos, a veces literalmente,se pegan por coger uno, en la Universidad y nada menos que en la Facultad de Ciencias de la Información, al terminar el día muchos ejemplares aún siguen allí y serán tirados a la basura (o a los contenedores de reciclaje de papel en el mejor de los casos). Por tanto los jóvenes formados (o formandose), con especial interés en el mundo de la comunicación (o eso se supone si estudían en la Facultad de Ciencias de la Información) no quieren prensa ni regalada. ¿por qué?
Leer prensa es un hábito saludable y fundamental para la formación de todo joven, pero el problema es cuando la prensa ya no forma el espíritu crítico de los jóvenes (ni de los mayores) sino que a menudo lo deforma, ofreciendo visiones tan sesgadas de la realidad (cuando deberia exprimir la noticia para verla desde todos los puntos de vista posible, y no sólo desde el suyo propio) que al final casi es mejor que los jóvenes no se aficionen a la prensa, así al menos se librarán de un metodo más de adoctrinamiento. En España, igual que en Sevilla se es del Sevilla o del Betis, parece que uno tiene que ser de EL PAIS, de EL MUNDO, o de ABC (bueno, o de La Razón) como si se tratase de equipos de fútbol, y al final está obligado a ver el mundo con el color del cristal de su periódico.

Todo está cambiando, y la importancía que la prensa tenía antes ha dejado de tenerla, sin duda por el auge de internet, pero también por el descrédito que ella misma se ha buscado con sus exagerados partidismos, su descarada parcialidad y la difusión de bulos a sabiendas de que lo son. En la misma Facultad de Ciencias de la Información se hace el ejercicio de leer una noticia sin decir de qué medio es para adivinar inmediatamente de cuál se trata, y no precisamente por su estilo literario (otra cosa que, por cierto, ya a penas existe en la prensa). Con determinadas noticias, no es difícil. Para qué leer entonces la prensa si ya sé qué y cómo me lo va a contar. Por muchas modernizaciones y re-diseños que quedan en nada, la prensa en papel ha perdido la batalla de la confianza y no se ha ganado al lector joven que prefiere, en el mejor de los casos, medios digitales (los de los propios períodicos, es verdad, pero también medios netamente digitales como soitu.es) . Entre tanto Sarkozy regalará suscripciones y en España se adoptarán seguramente otro tipo de medidas para apoyar a la prensa como hace poco se ha apoyado a la banca. Precisamente Bancos y Prensa son los que más apoyan a los políticos (eso sí, de forma organizada, cada uno al suyo, como se es del Betis o del Sevilla)… así que no es de extrañar que reciban después las ayudas políticas.
Quizá los medios impresos para recuperar al lector deberían recuperar primero la independencia y el rigor que han ido perdiendo con los años y aprender mucho de internet, sobre todo en frescura y en estar realmente por delante -a menudo me hace gracia, a pesar de lo triste que es, encontrar en un medio impreso como noticia, lo que hacía ya tres días que había leido en blogs o en otros medios digitales-.
Entre tanto, uno seguirá leyendo la prensa escrita, la digital y casi todo lo que en negro sobre blanco se me ofrezca, pero que las próximas generaciones lo sigan haciendo no depende de ayudas económicas sino de que el periodismo se recupere de su propia deriva y sea capaz de ofrecer al lector algo más que un titular informativo que para colmo, muchas veces ni se corresponde con el desarrollo de la noticia.
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Papeleras


Recordaba el otro día por otro motivo, la frase de Lázaro: “lo que uno no come, otro se pierde por ello”, y hoy vuelvo a recordarlo porque los jueves, como hoy, cuando voy a comprar EL MUNDO para leer EL CULTURAL, casi siempre encuentro este suplemento antes de llegar en alguna papelera, lo cual da que pensar. En España se venden pocos períodicos con respecto a otros países, pero también es verdad que cada ejemplar se lee por muchas más personas que en otros países. Es raro encontrar un períodico en la papelera (quitando los gratuitos) porque una vez que lo hemos comprado, lo conservamos durante todo el día y por donde vamos pasando (oficina, cafetería, casa, etc.) nos lo van tomando prestado. Sin embargo, los jueves EL CULTURAL descansa en muchas papeleras justo al lado del kiosko. La tirada de EL CULTURAL es de más de 300.000 ejemplares, y su supuesta difusión de un millón de lectores más según las cifras que da EL MUNDO en su página de publicidad, y que son las mismas que las del períodico, pues se vende inseparablemente con él. ¿pero esto es real? ¿Realmente el suplemento de cultura de los períodicos se lee tanto como el períodico?.

Evidentemente no, porque un buen número de lectores se deshace de él nada más comprar el periódico -también sucede con los suplementos económicos del domingo-, y otros que no lo hacen seguramente no lo leerán, y muchos tan solo lo hojearán. ¿cuál es la audiencia real por tanto de los suplementos culturales? ¿Qué influencia real tienen los suplementos culturales para el común de los lectores de períodicos a la hora de decidir sus lecturas o su asistencia a determinados espectáculos? ¿no seremos la mayor parte de sus lectores precisamente quienes de una u otra forma nos dedicamos al mundo de la cultura?. Bueno, y si los suplementos culturales gratuitos acaban en la papelera, ¿qué sucede con las revistas culturales? ARCE nos da algunas pistas sobre los lectores de revistas culturales en base a una encuesta entre sus lectores y también hay un estudio de la Fundación Alternativas, que tiene el significativo título de “El futuro digital de las revistas culturales” y que me parece que se centra más en buscar formas de supervivencia que en encontrar fórmulas para hacer lectores, pero está claro que suplementos culturales y revistas culturales no son precisamente las de más difusión.

En fin, quizá los suplementos culturales debererían venderse con el períodico, pagando un pequeño suplemento (valga la redundancia) , para que solo lo comprara el lector realmente interesado, y así sabríamos algo más sobre su difusión real. Quizá la tirada se redujera muchísimo y con ello unas tarifas publicitarias que quizá no son proporcionales a su audiencia. Y desgraciadamente yo dejaría de ahorrarme un euro los jueves.

Nota: He puesto como ejemplo EL CULTURAL, pero en el caso de Babelia, ABCD, Caballo Verde, etc. sucede lo mismo, aunque probablemente hay menos gente que los tire directamente al comprar el períodico porque al tener el mismo formato que el períodico pasan desapercibidos, no se sienten directamente como un suplemento (y por tanto prescindible si no te interesa), mientras que EL CULTURAL practicamente se cae del períodico al comprarlo. Quizá a veces acaban en las papeleras los mejores papeles. Muchos escritores si no en la papelera, seguro que en un cajón tienen sus mejores obras que en cambio tendrían menos lectores.