Otras formas de editar

Hace algunos días a raíz de la polémica suscitada por la ya conocida como “ley de la patada en el router” algunos editores hablaban también de imponer sanciones a los “lectores” que “pirateen” libros, sobre todo por el miedo que la mayoría de los editores tiene ante la plausible implantación del libro electrónico en un futuro no demasiado lejano. Evidentemente no todos los editores le temen al libro electrónico feroz ni todos los editores creen que hay que sancionar, prohibir, cerrar, etc. para proteger su negocio editorial, porque en el fondo es el negocio y no la cultura lo que se quiere proteger. Porque la cultura (sobre(mal)protegida como ya está) no necesita más protección sino que lo que realmente necesita protección son, en el caso de los libros, los lectores… es a los lectores a los que hay que cuidar, incluso me atrevería a decir mimar, y más aun si cabe a los no-lectores para que se conviertan en lectores. Por tanto el aumento de la supuesta piratería de libros en el fondo no hará otra cosa que aumentar el número de lectores y por tanto, aunque deba ser perseguida en lo que legalmente tenga de delito (cosa que a dia de hoy está aún indefinido) , en lo que se refiere al lector en ningún caso debiera jamás culparsele por leer, aunque en vez de pasar por caja lo haga pasando por emules o demás zarandajas, pues al fin y al cabo, si uno quiere leer gratis también tiene bibliotecas (y yo no me siento culpable por tomar prestado un libro de una biblioteca, sino todo lo contrario) a la vuelta de casi cualquier esquina y por tanto la facilidad de reproducción y distribución de “copias” de obras no es sino una gran biblioteca que ahorrará tiempo a los perezosos y permitirá encontrar más fácilmente obras difíciles pero que sobre todo aumentará las horas de lectura (y más teniendo en cuenta que la tirada media de libros en España no es mucho mayor de 1000 ejemplares por titulo) y seguramente creará nuevos lectores que finalmente acabarán pasando por alguna que otra caja como parece que se ha venido demostrando con el caso de la música.

Pero no era de eso de lo que quería yo hablar sino de que existen otras formas de editar, que no todas las editoriales son celosas de sus copias, sino que algunas incluso las distribuyen libremente con licencia copyleft para que aquel que no quiera pasar por caja no se quede sin leer obras que quizá sean muy interesantes, y me refiero a casos como Traficantes de sueños y su catálogo disponible en PDF en su página web para que todo lector pueda descargarse la obra que le interese y, respetando la licencia, hacer con ella lo que le plazca que, generalmente, será leerla. Hay pues otras formas de editar, como hay otras formas de escuchar música, otras formas de utilizar el software y en general, afortunadamente, muchas formas de ser.

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Un comentario en “Otras formas de editar

  1. Sigo pensando que la cultura gratuita es un callejón sin salida. Las bibliotecas no nacen de los arboles, hay unos costes sociales que las hacen posibles. Sigo pensando que tecnología sin educación solo lleva al expolio cultural. Pasará todo,desde luego, cambiarán las formas, los modos… es irremediable, pero no “satanicemos” a los que quieren vivir de la cultura en cualquiera de sus formas….Los verdaderos “Vampiros” tienen “ceros y unos”… ¿ o tendremos que volver a la época “romántica” de las penurias para crear?

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